Médicos pasantes: la “conveniente” mano de obra barata profesional y cautiva del gobierno alza la voz (2022)

Los médicos pasantes son hoy una “conveniente” mano de obra barata profesional y cautiva del gobierno y blanco de la delincuencia en comunidades peligrosas y apartadas del país donde realizan su servicio social.

El asesinato del médico Eric Andrade Ramírez, ocurrido el 15 de julio pasado, en El Salto, municipio de Pueblo Nuevo, Durango, por un paciente que llegó drogado a solicitar atención médica, volvió a llamar la atención, sobre las condiciones en que cumplen con ese requisito para poder titularse, debido a las movilizaciones de decenas de sus compañeros en ciudades de Zacatecas, Durango, Oaxaca, la capital del país entre otras. Todas ellas con las mismas exigencias: seguridad y mejores condiciones de trabajo.

Cinthya Margarita Flores Félix, presidenta de la Asociación Mexicana de Médicos en Formación (AMMEF), afirmó que, para las autoridades, esa franja de la población estudiantil se ha convertido en la “conveniente” forma que tienen los estados para tener mano de obra barata profesional de personal médico.

En lugar de contratar médicos titulados prefieren solicitar pasantes para mandarlos a las comunidades donde nadie quiere ir o simplemente para ocupar el puesto de trabajo que debería ocupar un médico titulado.

Si contratan a un médico general tienen que establecer una relación laboral, que implicaría darle un salario mucho más alto de lo que destinan como “apoyo económico” a los pasantes y, además, tendrían que darle seguro social o, al menos, meterlos en las nóminas esas donde los reclutan por uno, dos o tres meses, por contratos de honorarios que terminan a unos días de Navidad, para no pagarles aguinaldo y tampoco tienen vacaciones, seguridad social, ni prestaciones.

Antonio Aguirre Piría, médico egresado de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, dijo: “el servicio social en medicina es mano de obra barata, ya que nosotros realizamos un año de internado médico en un hospital público y posteriormente otro año de servicio social que es simplemente para no dar garantías a un trabajador, ya que un médico pasante no forma parte de la Ley Federal del Trabajo. Si contratan a un médico, ya con cédula, tendrían que darles todas las prestaciones que la ley indica”.

En México hay cerca de 150 escuelas de medicina o facultades, de las cuales cada año egresan alrededor de 18,000 médicos. Son personas que generalmente ya debieron aprobar 10 semestres de clases en aulas, más dos semestres como “internos” en hospital y, si quieren titularse, deben cumplir con el requisito del servicio social.

Hay estados donde dos de cada cinco unidades médicas son atendidas solamente por un pasante de servicio social

Si bien hay varias modalidades para cumplir con esta exigencia, como en investigación, docencia, en hospitales o en unidades médicas de zonas urbanas, a alrededor de 80% los mandan a comunidades apartadas en distintas regiones del país. Por ello, en ese gremio es común la frase que dice que los ricos se atienden en hospitales de alta especialidad y los más pobres con pasantes de servicio social, en clínicas precarias.

De acuerdo con las cifras del gobierno federal de 2020 (las más recientes disponibles para acceso al público) sobre los recursos en salud sectorial de la Secretaría de Salud, en México se desplazaron a 13,874 médicos pasantes de medicina en alguna de las 21,857 unidades médicas de todo el país.

Médicos pasantes: la “conveniente” mano de obra barata profesional y cautiva del gobierno alza la voz (1)

Si se analizan los datos, se observa que ese año hubo 3,067 unidades médicas donde el pasante fue el único doctor y representaron 14% del total nacional.

Hubo 1,749 unidades que no tuvieron ningún tipo de médico, es decir, ni pasante ni generales o especialistas.

Si se observa entidad por entidad, es posible apreciar que Ciudad de México tuvo más pasantes, con 1,689, seguido por Estado de México, con 969 y Puebla con 962. Los que menos tuvieron fueron Quintana Roo, donde solo hubo 73 y Baja California Sur, 72.

Las estadísticas dejan ver que Michoacán fue la entidad que tuvo más unidades médicas atendidas sólo por un pasante, con 366, seguido por Oaxaca, con 270 y Puebla con 234.

Médicos pasantes: la “conveniente” mano de obra barata profesional y cautiva del gobierno alza la voz (2)

Médicos pasantes: la “conveniente” mano de obra barata profesional y cautiva del gobierno alza la voz (3)

Llama la atención que en Colima 44% de las unidades médicas fueron atendidas solamente por un pasante de servicio social; 33% en Michoacán, 27% en Nuevo León, 24% en Zacatecas y 24% en Durango.

Por ello Flores Félix afirma que a las autoridades les ha resultado “muy conveniente” ocupar a los estudiantes de medicina para colocarlos en pequeñas clínicas “y con eso ya dicen que las comunidades gozan de la cobertura de servicios de salud”.

Recalcó que el servicio social, más que ser un instrumento de formación profesional, se ha convertido en un medio de explotación por parte de las autoridades, ya que los pasantes son “pseudoempleados cautivos” porque tienen la necesidad de cumplir con el requisito para titularse.

La dirigente enfatizó que en el país realmente no hay un programa de servicio social en donde se especifique cuáles son las tareas que tienen que desempeñar que contribuyan a su preparación, además, en la amplia mayoría de los casos, no hay asesores que supervisen el trabajo.

El único argumento que esgrimen las autoridades es que durante esos 12 meses que están a su disposición adquieren experiencia.

Para el secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, no es posible ni recomendable eliminar el servicio social, por ser una necesidad académica de alta relevancia social. “No es oportuno, no es aconsejable el que se suspenda ese proceso de formación tan importante que tienen los médicos jóvenes que están a punto de recibirse”.

Ganan un tercio de lo que el gobierno transfiere a un becario de Jóvenes Construyendo el Futuro, que no estudia ni trabaja

En México el servicio social se define como las actividades teórico-prácticas con carácter temporal y obligatorio que realizan los pasantes de una carrera profesional, consistente en la prestación de servicios que redunden en beneficio de la sociedad, como parte de su formación y en una etapa previa a la obtención de título profesional.

El gobierno del presidente Lázaro Cárdenas declaró en 1936 al servicio social en medicina como obligatorio, mediante un convenio entre la UNAM y el Departamento de Salubridad Pública que después se transformó en la Secretaría de Salud.

De acuerdo con las bases para la instrumentación del servicio social de las profesiones de la salud, publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 2 de marzo de 1982, los objetivos son contribuir a la conservación de la salud de la población del país proporcionando servicios de tipo profesional a través de establecimientos del sector público en los campos de la promoción de la salud, prevención y curación de enfermedades, rehabilitación, investigación y docencia.

A diferencia de cualquier otra profesión, donde el servicio social se cumple en seis meses, ellos lo hacen en 12.

Además, no es reconocido por la ley como trabajador, aunque sí tiene responsabilidades mayores a las de un alumno. En muchos casos asumen todas las responsabilidades y obligaciones de un médico general (como ya se dijo, 3,067 unidades médicas), pero en condiciones laborales precarias.

En los hechos, el pasante es un médico no titulado, con autorización temporal para recetar, amparados en su preparación, pues para entonces, ya debieron de haber cursado la carrera y estado un año como internos en hospital.

De acuerdo con testimonios de médicos pasantes de diferentes instituciones educativas del país consultados por este periódico, la asignación de los lugares a donde se realiza el servicio social es con base en las calificaciones y a partir de un listado de sitios que le asignan las autoridades a cada universidad o centro educativo.

Los médicos pasantes de servicio social reciben un apoyo económico que es de entre 1,800 y 3,000 pesos mensuales.

Eso quiere decir que mientras los médicos pasantes que solo reciben 1,800 pesos mensuales perciben el equivalente a 34% de lo que el gobierno les transfiere a los beneficiarios de las becas Jóvenes Construyendo el Futuro, a quienes se les dan 5,172 al mes e incluye seguro médico y no tienen que haber cursado 10 semestres de licenciatura, simplemente tienen que ser personas que no estudien ni trabajen.

Es más, esos médicos pasantes reciben el equivalente a 34% del salario mínimo vigente en la Ciudad de México, que es lo mínimo que recibe un obrero al ingresar a trabajar en alguna fábrica, sin ningún tipo de preparación profesional.

Médicos pasantes: la “conveniente” mano de obra barata profesional y cautiva del gobierno alza la voz (4)

Inseguridad y violencia, sus mayores temores

Si bien el tema económico es importante para estos profesionales en formación, su mayor preocupación en estos momentos es la violencia. No tienen miedo de ir, sino de no regresar.

El miércoles pasado Eva Pizzolato, dirigente de la Asamblea Mexicana de Médicos Pasantes en Servicio Social (AMMPESS) encabezó el pase de lista de 10 profesionales de la salud asesinados de 2020 a la fecha, durante una manifestación de alrededor de 140 médicos pasantes que marcharon desde la explanada del monumento a la Revolución a Palacio Nacional en la Ciudad de México.

La lista la conforman dos médicos pasantes, una pasante de enfermería, dos médicos internistas, una radióloga, un dentista, un ortopedista una anestesióloga y un médico general asesinados en Aguascalientes, Chiapas, Zacatecas, Baja California. Chihuahua y Durango. La lista es la siguiente:

1. Octavio García Carrasco, médico internista de pregrado, asesinado en Calvillo, Aguascalientes, el 22 de julio de 2020.

2. Mariana Sánchez, médico pasante de servicio social, muerta en Chiapas, el 28 de enero de 2021.

3. Luis Fernando Montes de Oca Armas, médico internista de pregrado, muerto en Zacatecas el 30 de junio de 2021.

4. María Esther Talamantes Bañuelos, radióloga, asesinada en Zacatecas el 8 de julio de 2021.

5. José Miguel Trejo Varela, pasante de enfermería, muerto en Zacatecas el 12 de julio de 2021.

6. Hiram Fuentes, Tapachula, director de hospital, asesinado en Chiapas el 14 de julio de 2021.

7. María Fernanda Hernández Viera, cirujano dentista, asesinada en Tijuana, en agosto de 2021.

8. Sergio Espejo Guasco, director de ortopedia, asesinado en Ciudad Juárez, Chihuahua, el 21 de septiembre de 2021.

9. Maciel Mexía Medina, anestesióloga, asesinada en Bocoyna, Chihuahua, el 12 de julio de 2022.

10. Eric David Andrade Ramírez, médico pasante de Servicio Social, asesinado en El Salto, Durango, el 15 de julio de 2022.

Cinthya Margarita Flores Félix explicó que los pasantes que son asignados a las localidades apartadas tienen que vivir en la comunidad y casi siempre pernoctan en el mismo sitio de trabajo, que son inseguros y donde son blanco de la delincuencia.

Recalcó que lo peor es que ni las universidades ni las autoridades de salud les advierten si en la lista de opciones que les presentan hay sitios peligrosos.

“Lo único que pueden hacer es investigar con compañeros que ya estuvieron en el lugar a donde les toca ir si hay alguna problemática a la que se pueden enfrentar. El mayor temor es que les asignen una comunidad donde opere la delincuencia organizada o grupos delictivos”.

Carlos Castillejo, médico pasante de servicio social de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla dijo que en cada estado hay municipios peligrosos.

En el caso de Puebla, ningún pasante quiere ir a comunidades del llamado triángulo dorado del huachicol, conformado por Amozoc, Acajete, Tepeaca, Acatzingo, Quecholac, Tecamachalco y Palmar de Bravo, entre otros.

A escala nacional, añadió, hay regiones de Guerrero, Michoacán, Zacatecas, Durango, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas, donde los pasantes no quieren ir a hacer su servicio social por la violencia.

Antonio Aguirre Piría, médico egresado de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, dijo que en Chihuahua hay varias regiones violentas, particularmente en zonas serranas donde no hay presencia de policías y menos de impartición de justicia. Citó los casos de San Juanito, Bocoina, Huachochi y Napiquipa, como ejemplo.

Cinthya Margarita Flores Félix Recalcó que los médicos son víctimas de diferentes tipos de violencia: desde acoso sexual, agresiones físicas y asesinatos.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Médicos en formación marzo-abril de 2021, realizada por el colectivo Nosotrxs, 40.2% del alumnado comunica haberse sentido acosado sexualmente durante su formación médica y 40.5% reporta haber sufrido algún tipo de agravio a su persona en la universidad y campo clínico. De este total que reporta acoso, 68% son mujeres y 32% hombres. Los casos son más frecuentes entre médicas pasantes de servicio social y estudiantes universitarios.

Exigen al gobierno salvaguardar sus derechos y su vida

Eva Pizzolato expuso que los casos de violencia y violación de quienes cumplen el servicio social en medicina son cada día más común. Por ello, los colectivos AMMEF y AMMPESS le hicieron llegar al presidente, Andrés Manuel López Obrador, un pliego petitorio en el que demandan salvaguardar sus derechos y su vida.

Exigen a las autoridades de los gobiernos federal y estatales, así como a las universitarias garantizar los derechos y la seguridad de quienes hacen su servicio social en medicina.

A las universidades exigen la cancelación de las plazas en zonas consideradas como peligrosas, con base en las denuncias presentadas en las fiscalías generales de justicia o bien cuando exista información sobre desplazamiento de sus habitantes.

Plantean que en caso de que el pasante sufra un percance o encontrarse en peligro, las autoridades universitarias deben reubicar al médico en formación y la plaza sometida a evaluación.

También exigen designar un responsable por universidad para dar seguimiento a los pasantes del servicio social y garantizar que las instalaciones a donde los mandan estén en óptimas condiciones.

Además, que haya un protocolo de atención, en coordinación con las autoridades de Salud para ponerse en marcha en caso de que cualquier médico en formación sufra amenazas, acoso o violencia.

También, establecer un comité estatal permanente. Integrado por representantes de las universidades, de Salud y de médicos en formación, para atender y resolver quejas y denuncias y controversias.

Al gobierno exigen aumento del monto de la beca mensual recibida por los médicos pasantes de servicio social, tomando como mínimo el de las becas del programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

Asimismo, mejoras en la infraestructura de salud y correcto abastecimiento de insumos y cancelación de las plazas en las zonas consideradas peligrosas, presencia permanente de seguridad pública en las unidades de atención médica, sobre todo en horarios nocturnos y traslado seguro de ida y vuelta de sus lugares de origen a las comunidades asignadas para cumplir con el servicio social.

Eva Pizzolato recordó que la Norma Oficial Mexicana NOM009SSA3-2013 en su apartado 9.2 establece que en todas las unidades clínicas u hospitales donde se encuentren prestando servicio los médicos pasantes, deben contar con habitación, descanso, alimentación y aseo en condiciones de seguridad y privacidad o bien un lugar que cumpla con esas características en la localidad, sin costo para el pasante. Además se debe prohibir el ingreso de personas a hospitales o unidades médicas con armas de fuego o blancas, situación que no se cumple.

Por ello esas personas han alzado la voz para gritar en las calles que su vocación no debería costarles la vida ni, que su educación se paga violadas o muertas.

diego.badillo@eleconomista.mx

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Author: Lakeisha Bayer VM

Last Updated: 08/21/2022

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